Vista desde el mirador del Carmen de la Antequeruela Alta. Actual Casa-Museo Manuel de Falla.
"Me siento en Granada como en el centro del mundo, como si Granada fuera un pequeño París..."
Estas fueron las palabras escritas por Manuel de Falla para referirse a su espacio íntimo en la ciudad granadina, en la que compondría obras como "Noches en los Jardínes de España".
Sin embargo no fue el bullicio de la Granada que comparaba con París el espacio eligido por el gaditano universal para vivir, sino un Carmen conocido como El Carmen de la Antequeruela Alta o el Carmen del Ave María... de donde sólo saldría para exiliarse en Argentina.
Y es que Falla, supo escoger un espacio de silencio, de introspección e intimidad en el que desarrollar su obra, a las afueras de Granada, en las colinas de la Sierra y la Vega granadina, donde se ubicaron en origen todos los Cármenes.
Carmen de los Geranios. Casa-Museo Max Moreau.
LOS CÁRMENES: ORIGEN Y TIPOLIGÍA
El origen de esta tipoligía arquitectónica, propia de Granada, la encontramos fundamentalemente en la época Nazarí, entre el 1237 y 1492, último período de dominación musulmana en la Península Ibérica. Esta etapa, marcada por la presión de los reinos cristianos y la Reconquista, se caracterizará por construcciones civiles y religiosas de bella y lujosa estética pero realizada con materiales humildes y económicos como el ladrillo, la argamasa, la cal y las yeserías, que en mucho distan de aquellos otros utilizados durante la etapa de esplendor musulmán del Emirato y el Califato de Córdoba donde los sillares de piedra, el mármol y la caliza tallada eran los recursos habituales para las edificaciones.
Puntualizado esta realidad constructiva, nos centramos en esta entrada en un tipo de vivienda muy concreto que se da en Granada y que respondiendo a la identidad musulmana intimista, define un espacio ubicado en las colinas de la ciudad y destinado en origen al minifundio privado: El Carmen. Etimológicamente el Carmen proviene del vocablo árabe karm o korm que se traduce como "viña" y le encontraremos todo el sentido una vez comprendamos su uso. Por tanto su denominación no tiene nada que ver con el origen del nombre femenino Carmen, proviniente del latín Carmen-carminis y que traducimos como poema.
Este tipo de vivienda que hoy identificamos con espacios bucólicos y paradisíacos del urbanismo hispanomusulmán sin embargo tenía una función inicial bien práctica. Eran espacios austeros destinados a la explotación privada de huertos y jardínes de árboles frutales, donde la vivienda era escueta de habitaciones pequeñas y de planta cuadrangular que generalmente comunicaban con el huerto y el jardín. Aunque esta primera descripción puede recordarnos a la tradicional distribución de la casa musulmana organizada alrededor de un patio, su sentido era diferente.
Vista de los Cármenes en Granada
Los cármenes eran espacios reducidos distribuidos en varias terrazas para adaptarse a la ladera donde se ubicaban, comunicando estos distintos niveles por adarves y escaleras exteriores a la vivienda. La organización de estas terrazas no solía ser unas bajo las otras en un mismo eje, sino que a menudo la disposición era irregular orientando las terrazas en distintas direcciones, acomodándose a los cármenes vecinos o al propio terreno y no éste a la edificación.
Todos los cármenes contaban, a pesar de su austeridad, con un sistema hidráulico y de irrigación muy práctico, que mediante acequias y canalillos abastecían perfectamente de agua cada huerto o jardín.
Por todos es conocida la especial habilidad de los musulmanes en el uso y distribución del agua, tanta... que textos los históricos cuentan que cuando los cármenes pasaron a ser residencias de recreo de familias cristianas tras la Reconquista, éstas contaban con el asesoramiento de musulmanes sobre los sistemas de irrigación y cultivo, pues sin su consejo lograban escasos éxitos en botánica.
Exterior de un Carmen en el Albaycín.
El exterior de los cármenes, como sí ocurría con los exteriores de cualquier vivienda del período musulmán, era un muro perimetral de gran grosor y alto, generalmente de 2 metros, encalado y sin vanos exteriores. Los accesos, lo mismo que en el resto del urbanismo musulmán solían ser una única puerta de entrada, ubicada discretamente fuera de la vía principal y por supuesto, nunca frente a la puerta de un carmen vecino. De nuevo la protección de la intimidad de la vivienda es primordial y por tanto desde fuera tan sólo podemos ver un muro corrido que para nada nos hace imaginar el vergel interior.
EL USO DE LOS CÁRMENES Y SU EVOLUCIÓN
Uno de los niveles del Carmen de los Geranios.
Ya hemos comentado el inicial uso destinado a la explotación privada de frutales y arbustos entre ellos obviamente la viña, de donde adquiere su denominación esta tipoligía arquitectónica. No se trataba de grandes explotaciones agrarias fuera del núcleo urbano, sino de espacios prácticos para el abastecimiento familiar próximos a la ciudad o incluso dentro de ella.
El comercio surgido también alrededor de estos pequeños huertos, favoreció en gran medida el desarrollo económico de este zona de la Vega granadina.
Alhucema o espliego.
Los musulmanes cultivaban con mimo numerosos árboles frutales, algunos de ellos importados desde Oriente en el siglo VIII, cuando el esplendor Omeya impulsó uno de los periodos históricos más brillantes en la Península. Los cítricos, ciruelos, membrilleros, y los granados, así como otros arbustos como el zumaque y plantas aromáticas como el arrayán, la alhucema, conocida también como espliego, los narcisos, las violetas, los jazmines y las damas de noche, tan del gusto árabe, se distribuían en las terrazas de los cármenes y estos espacios ajardinados se combinaban en diferentes parterres y terrazas con huertos donde cultivar hortalizas como calabazas, berenjenas o alcachofas u otras plantas como el azafrán y la albahaca.
El conocimiento botánico de los musulmanes era extenso y ninguna planta era casual, ni elegida sólo por su aspecto, que sin embargo solía ser hermoso. El uso medicinal de las plantas, la extracción de sus aceites esenciales y la consideración de las características de cada una eran muy tenidas en cuenta.
Arbusto de Zumaque
Para darnos una idea de algunas de las especies vegetales más comunes en los cármenes con un uso práctico, más allá del consumo alimenticio, mencionaré el arbusto Zumaque, que servía para encurtir aceitunas y alcaparras y que desde el siglo X en Córdoba, por ejemplo, fue utilizado para curtir las pieles donde trabajar los cordobanes y guadamecíes. La Albahaca que se utilizaba como medicina digestiva e incluso como repelente de mosquitos. La Alhucema o espliego usado por su aceite esencial con propiedades antisépticas, antiflamatorias y por su aroma como antidepresivo y contra el insomnio. El Azafrán se utilizó como digestivo, analgésico y remedio natural contra el asma.
El sentido de espacio de recreo se va configurando desde la Reconquista del Reino de Granada en el siglo XV y durante el siglo XVI. Hay que tener en cuenta que hechos históricos como la Sublevación de Moriscos entre 1568 y 1572, cruento enfrentamiento que surgió como reacción a la Pragmática Sanción de Felipe II que pretendía acabar con la idendidad y la cultura musulmana, mermó y dispersó a miles de moriscos que vivían en las zonas del Albaycín y la Vega de Granada, la mayoría de ellos en estos Cármenes. Cuando estas zonas quedaron despobladas al expulsar a los musulmanes por edictos reales, se arrasaron sus cultivos y se abandonaron estas viviendas. La economía y la demografía se resintieron y se decidió repoblar con las familias cristianas la zona. Así fueron ellos los que se hicieron con la posesión de estas viviendas, lo que supuso el inicio de la transformación de estos minufundios en espacios de recreo.
Jardín del Carmen de la Victoria
El aspecto romántico de jardínes bucólicos y estudiados, salteados de esculturas y fuentes de tradición árabe con viviendas pequeñas pero lujosas, acaba por fraguarse entre el siglo XVIII y el XIX. La creciente clase burguesa establecen allí sus casas veraniegas, cercanas a la ciudad pero apartadas del bullicio y con vistas muchas de ellas al palacio nazarí de la Alhambra.
Hay un creciente gusto orientalizante y por la recuperación idealizada de la cultura musulmana, que finalmente marca el aspecto actual de los cármenes granadinos. Es entonces cuando las familias acomodadas abarrotan el interior de las habitaciones de tapices, narguiles donde fumar el tabaco o cajitas y mesitas de taracea con sus incrustraciones de marfil, nácar y madera, entre otros muchos objetos exóticos.
No son pocos los artistas nacionales y extranjeros, los que fijan sus residencias en estas viviendas, que les inspiran y capturan cada cual a su manera. Lugares de ensueño, como paraísos privados distintos a aquellos primeros cármenes de mayor pragamatismo.
CÁRMENES: FUENTE DE INSPIRACIÓN Y RETIRO DE ARTISTAS
Son muchos los cármenes conocidos y visitados en Granada, el Carmen de la Victoria, el de los Chapiteles (que perteneciera al Gonzalo Fernández de Córdoba), el de los Mártires... pero quiero nombrar aunque sea de pasada algunos menos conocidos y que además están ligados a personajes destacados en la historia del arte.
Acceso al Carmen de los Geranios. Casa-museo Max Moreau.
El pintor belga Max Moreau, en 1965 se establece en el denominado Carmen de los Geranios, que finalmente resultó ser el lugar de retiro hasta su muerte en 1992. Este carmen a menudo pasa desapercibido ya que se ubica justo bajo el conocidísimo Mirador de San Nicolás. Sin embargo las vistas que se pueden disfrutar desde este carmen en nada desmerecen a las del famosísimo mirador. En la actualidad, este carmen pertenece al Ayuntamiento de Granada y en él se ubicó la Casa - Museo del pintor, donde no sólo se exponen algunas de sus obras sino que se pude visitar su estudio privado.
Carmen La Antequeruela Alta. Museo Falla
El Carmen de la Antequeruela o del Ave María fue el escogido por el músico Manuel de Falla entre 1922 y 1939, cuando se exilió a Argentina. En él compuso numerosas obras y compartió no pocos ratos con otros artistas y amigos como Federico García Lorca, Isaac Albéniz, Pablo Picasso o Vázquez Díaz, de los que se puede disfrutar en esta misma vivienda de algunas de sus obras. Falla, que escribió numerosas misivas desde este Carmen, abandonó esta residencia y en ella sus pertenencias en el año 39, dejando tras de sí la impresión de que en cualquier momento aparecerá el compositor por esas habitaciones o la cocinita o que lo veremos pasear por alguno de sus jardínes. Actualmente en el carmen se ubica la casa-museo, gestionada por la Fundación Manuel de Falla y situado próximo al auditorio y la sede la misma fundación.
Carmen de Rodríguez Acosta. Casa-museo del pintor
Otro caso peculiar fue el carmen del pintor granadino Rodriguez Acosta, que decidió construir su propio conjunto en 1914, con un estilo bastante ecléctico y jardínes históricos inspirados en distintas culturas. Hoy se eleva en cinco terrazas, en parte rompiendo la armonía del paisaje al ubicar altas torres en parte de la vivienda y la biblioteca privada, que ofrecen unas vistas impresionantes. El carmen de Rodriguez Acosta, dirigido por la Fundación del mismo nombre, incluye un espacio museístico no sólo de su obra sino de numerosas y valiosísimas piezas que él mismo fue seleccionando en sus viajes. Este carmen resulta un tanto peculiar no sólo por su estética, sino por las dimensiones y extensión del mismo, superando en mucho el tamaño medio de cualquier otro carmen.
Los cármenes, tanto en su origen como en la actualidad, son un espectáculo para los sentidos, que a veces pasan desapercibidos al trasiego de los turistas en el Albaycín de Granada.
GALERÍA DE IMÁGENES:
Carmen de la Victoria
Carmen de la Victoria
Entrada al Carmen de Rodríguez Acosta
Vista de una de las terrazas del Carmen de Rodríguez Acosta
Biblioteca del Carmen de Rodríguez Acosta
Carmen del pintor Rodríguez Acosta
Carmen de la Antequeruela Alta. Casa-museo de M.de Falla
Carmen de la Antequeruela Alta
Manuel de Falla en su habitación del Carmen
Habitación de Manuel de Falla en el Carmen
Habitación del Carmen de los Geranios. Casa-Museo Max Moreau
Interior de la vivienda en el Carmen de los Geranios. Casa Museo Max Moreau
Así, con el título de esta entrada, empieza la autobiografía de uno de los artistas contemporáneos que ha dado a luz la ciudad de Córdoba: Ángel López-Obrero Castiñeira.
Como suele pasar con las ciudades pequeñas y sus pintores, sus poetas, sus músicos y sus artistas en general, el reconocimiento que tuvieran en su momento, aquellos que pudieran obtenerlo de sus paisanos, suele tener escasa memoria y se desvanece con el tiempo. Y esto se acentúa si el artista trata de romper los moldes establecidos y avanzar en la experimentación, entonces los reconocimientos pueden llegar en los círculos artísticos pero calan menos entre los conciudadanos.
Por eso, los que nos dedicamos a estudiar y difundir el arte, estamos especialmente obligados a mantener esa memoria viva, aunque sea en estado comatoso, hasta que se vuelva saludable y resurja con fuerza. Y me permito mencionar otros pintores célebres ya desaparecidos, que además he tenido el lujo de conocer personalmente o de manera minuciosa a través de la investigación directa de su trabajo y que iré tratando en otras entradas como fueron Marcial Gómez (1930-2012) y Alfonso Ariza (1920-1989).
Pero volviendo al núcleo de esta entrada, quiero recordar la figura de López - Obrero, no tanto en un análisis meticuloso de su obra, de la que incluiré imágenes que conecten con la narración, sino una "biografía"subjetiva de lo que yo recuerdo de él y de su obra.
Hace muchos años, en un trabajo que elaboré para la asignatura de Museología y Museografía en la carrera, decidí proyectar un ideal museo para la conservación y difusión de la obra del pintor López-Obrero, que así era como firmaba sus obras. Fue entonces cuando me adentré algo más allá en una obra que me resultaba familiar y que traté, de manera algo naïf, de organizar en un espacio expositivo imagimaginario. Años después sigo considerando necesaria la creación de un centro que difunda su obra y que sería un valor más en nuestra ciudad.
EL HOMBRE MENUDO DE LAS GRUESAS GAFAS
El patio de mi casa. 1930
Esa es una de las imágenes que conservo del artista, al que como digo, pude conocer.
En principio "sólo" era el abuelo de mi vecina Marta, con la que pasaba algunas tardes jugando como niña que era, rondando los 9 años...
Hombre amable y conversador, al que solía cruzarme en el patio de la comunidad cuando venía a visitar a su nietos. Habitualmente iba acompañado de su mujer, siempre de punta en blanco y sonriente, con su especialísimo acento catalán, Mercedes Miarons Feliu. A ella, artista también, la conoció en Barcelona, donde se trasladó tras finalizar sus estudios artísticos realizados entre Córdoba y Madrid. Y en Barcelona se casaron en 1935, en plena II República. Y menciono la República porque él mismo aludirá en sus memorias la emoción que les produjo a ambos vivir juntos su proclamación el 14 de abril del 1931.
Años después, cuando profundicé algo más en la figura del artista, al elaborar el trabajo, descubrí que su compromiso político ligado a la defensa de las libertades, le llevaría, como a otros muchos españoles a superar dificultades inenarrables que incluso plasmaría en en alguna de sus obras. Sufrió el exilio en Francia, la separación de su mujer y su familia que huyendo de una Guerra Civil, se toparon con la Segunda Mundial. Tuvo que experimentar lo que es vivir en el campo de concentración Argelés-Sur-Mer varios meses, como tantos otros intelectuales, artistas y personas que cometieron el delito de pensar.
Campo de Concentración de Argelés-Sur Mer (1939)
La vida lo llevó a Perpignan y luego a Toulousse, donde en algo mejoraron sus condiciones de vida, hasta lograr regresar a España. Pero de vuelta aún se vivirían años de represalias del Régimen a pesar del fin de la Guerra y tuvo que seguir padeciendo encarcelado entre Figueras y Barcelona al menos tres años. Y durante todo ese periplo vital, Ángel López-Obrero siguió creando.
Pero no recuerdo yo al pintor, como un hombre triste... imagino que la fortaleza de superar aquello que tuvo que ver y vivir, le haría forjar una personalidad impulsora y positiva frente a la vida, que caracteriza tal vez a aquellos de su generación que compartieron los oscuros años de la Guerra Civil y la Dictadura.
Volviendo a mi paulatino descubrimiento del artista...lo siguiente fue valorar la recuperación que promovió de la artesanía tradicional cordobesa, heredada de nuestros ancestros musulmanes allá por el siglo VIII, en su taller de guadamecíles y cordobanes y que casi estaba ya olvidada en nuestra ciudad.
Ángel López-Obrero en su taller de cueros.
Visitaba de vez en cuando "la tienda" familiar, abarrotada de cueros repujados con su peculiar y agradable aroma, donde los turistas curioseaban y compraban aquellas piezas tan preciosas. ¡Incluso alguna badana me dieron mis vecinos para practicar aquel arte con el buril, el agua y plastilina infantil, a falta de una masilla adecuada!
Esa otra faceta del artista, se inició de vuelta de esas tremendas vivencias fuera Córdoba, fuera de Barcelona y fuera de su país. Una vez se asentó de nuevo en Córdoba en 1951 junto a su esposa, fundó ese taller, que mudó al poco tiempo a su actual ubicación a unos metros de la Mezquita-Catedral, y que sigue siendo referente de esa artesanía centenaria. Y de la mezcla de ambos nombres, el de su esposa Mercedes y el suyo propio Ángel, nació el nombre de Meryan.
LOS DESNUDOS Y LAS PUERTAS VIEJAS
Torso con cabeza inclinada. 1980
Pero seguí descubriendo facetas del artista... porque no se cómo un día acompañé a Marta a casa de sus abuelos. Tal vez porque antes ya mi padre me dijo que Ángel era pintor, pero la memoria no me apura hasta saber cómo se produjo aquella visita.
Sea como sea, allí descubrí montones de cuadros y piezas que seguramente sirvieran de modelos para sus bodegones y de nuevo un olor peculiar a disolvente y un ambiente bohemio que suelen compartir las casas de los artistas.
Y descubrí cuadros y dibujos de desnudos femeninos, que con mi mirada de niña de colegio de monjas, recuerdo que me ruborizaban y lienzos y dibujos de personas jóvenes y viejas, de bodegones, de algún retrato... y de puertas.
Fachada con Farol. 1978
Las puertas me gustaban mucho, y ví que algunas de ellas se parecían a la casa del taller de cueros. Puertas de madera y cuarterones, con la típica solería hidráulica de la primera mitad del siglo XX. Pero otras puertas, mis favoritas, eran puertas viejas, con solera e historia y solitarias. Nunca pregunté al artista el porqué de aquellas puertas desvencijadas, tal vez simplemente fuera que viera el atractivo de la historia en ellas, o porque aquella mezcla de materiales ruinosos, piedras, ladrillos, la cal caída, la madera y los clavos herrumbrosos fueran una fuente de plasticidad y contrastes.
En general, la obra de Ángel López - Obrero siempre me ha dejado cierto sentido de soledad, las figuras humanas se destacan en el ambiente casi vacío sin artificios innecesarios, en cualquiera de los estilos que trabajara. Y es que su carrera artística no se detuvo en un sólo estilo, porque se influyó del cubismo, del constructivismo, del realismo mágico, de la abstracción, del realismo social e incluso en ocasiones de un academicismo peculiar... dándoles a todos una pátina personal que como todo buen artista, marca un estilo propio.
EL VIEJO MENDIGO Y MERCEDES
Como digo, las puertas siempre fueron mis favoritas entre las obras de López - Obrero, pero recuerdo que si tengo que asociar al pintor con alguna obra suya, tendría que decir dos que por sensaciones, que de eso se nutre el arte, son las que primero me asaltan a la mente: El retrato de su mujer Mercedes de 1945 y Sueño de 1983.
Retrato de Mercedes. (1945)
El retrato de Mercedes destila la serenidad y la presenta sobre un fodo neutro que la hace destacar, en una pose bastante academicista, con líneas más marcadas en los paños y más suaves en el rostro de la modelo que queda perfectamente enmarcado en un compuesto y cuidado peinado. La perspectiva es casi cubista en los escasos elementos adicionales a la propia figura, la silla y el libro.
El color parece sencillo y sin estridencias, como queriendo evitar que nada más, excepto la retratada, se haga protagonista en el lienzo.
Esta obra siempre me ha recordado al tratamiento que un artista suele dar de su musa, en concreto siempre me ha recordado a la Gala de Dalí.
El Sueño. (1983)
El Sueño, por su parte, siempre me ha parecido una obra especial. En la a veces mala costumbre de encuadrarlo todo de los historiadores del arte, la obra pertenecería a la corriente de realismo mágico por el tratamiento y la presentación de la obra. Sin embargo, la temática es absolutamente social. Y es que, con el tiempo, cuando conocí algo más su obra, más allá de las primeras impresiones de niña, López-Obrero, desde mi punto de vista, se caracteriza por capturar a las personas que lidiaban cada día como podían con una España de posguerra, donde incluso en el jolgorio de los juegos de unos niños, o en los rostros de sus viejos, se refleja la oscura realidad cotidiana. Y este análisis y retrato de los personajes invisibles para muchos, lo mantuvo como constante a la que siempre volvía sin llegar a ser una temática repetitiva. El Sueño, nos presenta uno de esos personajes que aún envuelto en un colorido dominado por el dorado de su abrigo, cual tesoro que lo arropa, y de la atmósfera onírica, deja la figura dormida enmarcada entre la oscuridad fría de la noche y la dureza gris del escalón. Escalón que bien puede recordarnos ese andén perimetral de la Mezquita-Catedral que tan cerca le quedaba al pintor.
El mendigo ha sido vencido por el sueño y el objeto de su sueño es de hambre.
El trabajo del color y del claroscuro es muy destacable, sobretodo en su rostro curtido y en sus ropas, alcanzando gran realismo en su volumen y textura. Sinceramente éste es uno de esos cuadros que siempre ha logrado conmoverme.
Este es mi retrato del pintor Ángel Lopez - Obrero que murió en su tierra natal en marzo de 1992. Espero haber despertado el interés en conocer más su obra y tal vez la conciencia de la necesidad de mantener activa la memoria del arte.
GALERÍA:
Nota:Fotografías propiedad de la familia López-Obrero Carmona
Eso es justo lo que yo hacía cuando era pequeña... desgastar los zapatos por las puntas andando de aquí para allá siempre de puntillas o tratar de mantener un "ortopédico" equilibrio con los zapatos mocasines del colegio... Bailar cualquier melodía en la calle, en una tienda o en el pasillo del colegio, música que escuchaba aunque sólo fuera en mi cabeza y nadie sino yo la oyera... Lo mismo que la conocida expresión London Calling, también debe haber una Dance Calling, una llamada que no se impone sino que viene "de serie" al margen de cualquier otra consideración. Y eso no es cuestión de edad, está, y en cuanto uno consigue mantenerse más o menos en pié... se nota.
¿CUÁNDO? Y ¿HASTA CUÁNDO?
Muchos padres se preguntan cuándo es el momento adecuado para que su hijo o hija se inicie en el ballet y, desde mi punto de vista, la respuesta siempre es la misma, en cuanto el niño lo demande, explícita o implícitamente. Niños con 3 ó 4 años pueden ya mostrar inclinación por la danza, incluso sin haber tenido referencias externas, al fin y al cabo, la música y la danza en todas sus modalidades han sido vehículos culturales y expresivos intrínsecos al ser humano desde hace miles de años.
Alumnas 4-5 años. Pupils 4-5 age (Backstage)
La preocupación de los padres por el adecuado desarrollo físico de los niños se traduce, a veces, en la inquietud de saber si la práctica de la danza puede resultar contraproducente en su desarrollo músculo-esquelético y la respuesta es no, siempre que su entrenamiento se produzca bajo condiciones convenientemente tuteladas. De hecho beneficia el desarrollo psicomotriz de los niños entre los entre los 2-7 años, así como la orientación espacio-corporal, el equilibrio y los reflejos. Además favorece la circulación sanguínea, evita las malas posturas y puede ayudar a corregir problemas como el pie plano o la escoliosis, sin olvidar los beneficios socializadores y emocionales.
Aunque en escuelas fuera de España hay programas para niños entre los 16 meses y los 3 años en los que participan los padres, es más común iniciar la práctica del ballet entre los 3 y 7 años: Pre-ballet y Ballet de Iniciación.
Trabajo en la barra. Barre workout
La actividad que se desarrolla en esta etapa se focaliza en la psicomotricidad, la percepción del ritmo, la expresividad, la identificación y coordinación de las partes del propio cuerpo asentando las posiciones básicas del ballet, respetando el desarrollo corporal y la psique infantil. Interactuar uno mismo con el espacio y con los compañeros se convierte en una herramienta fundamental.
Es muy importante, sobre todo entre los 5 y los 7 años, introducir el trabajo de los pies y las piernas en dehors (hacia afuera) y empezar a elevar los talones del suelo.
La capacidad de concentración de los niños en estas edades no suele superar la hora, por lo que la extensión de una clase no debe exceder los 60 minutos, con los descansos oportunos durante la misma.
Otro aspecto importante es la frecuencia de las clases y establecer en el desarrollo de la misma una rutina de ejercicios, acercando a los niños a la disciplina, en combinación con momentos creativos. Dos días alternos por semana sería óptimo, pero en los últimos años tropezamos con problemas de estructuración entre los horarios de los padres y las necesidades de los niños, además de una percepción devaluada de actividades englobadas en el terreno de lo "artístico".
Primeros relevés. Training relevés
En España, a diferencia de otros países, hay dificultades con el compromiso y la valoración de estas actividades. Lamentablemente el cultivo y desarrollo de la parte emocional, artística y sensitiva de los niños es subestimada por los padres que consideran que únicamente es útil el aprendizaje de lo inmediatamente evaluable, cuantificable y de lo que se entiende como "competitivo". Sin embargo, se ha demostrado que el desarrollo emocional de los niños y la práctica de actividades relacionadas con el arte, la música y la danza, dotan al cerebro de mayores ventajas cognitivas, recursos resolutivos y capacidades intelectuales respecto a niños que no las práctican.
A partir de los 6 - 7 años, se inicia una formación más enfocada al desarrollo de la técnica y la adecuación del cuerpo potenciando poco a poco la fuerza y flexibilidad, introduciendo además el vocabulario propio de la técnica del ballet. Se familiarizan ya con "la barra", que acompañarán a los bailarines como herramienta y rutina el resto de sus vidas.
Primera Posición. First Position.
El Ballet es una carrera de fondo cuyo aprendizaje académico se prolonga en España 10 años. Es entre los 7 y 9, cuando un niño puede empezar a examinarse oficialmente. El incremento de la práctica debe ser gradual y al menos debe ocupar 2 ó 3 días por semana durante 60-90 minutos cuando los alumnos cumplan los 10. Se introducen a esa edad, siempre que la musculatura y el control corporal lo aconsejen, el uso de las zapatillas de punta características de las bailarinas y en chicos los saltos mayores y portés más sencillos (carga de la bailarina). Es ahora cuando se amplía el abanico de posibiliades formativas, además de en las escuelas privadas o centros educativos, se presenta la opción de cursar los estudios oficiales en los conservatorios. En éstos, es posible complementar la formación con otras asignaturas relacionadas: historia de la danza, música, anatomía de la danza u otras especialidades de danza (entre otras), por lo que la carga lectiva suele ser mayor que en un centro privado.
Los padres deben acompañar en este proceso de crecimento personal y disciplinar a los niños y generalmente durante el curso pueden asistir al desarrollo de alguna clase abierta, donde comprueban la evolución de sus hijos. Resulta además muy gratificante y especialmente motivante para los niños una actuación final de curso, poniendo en práctica el aprendizaje anual en una coreografía especial y una escenificación más cuidada que en una clase rutinaria. Además los niños entran en contacto con dos elementos fundamentales en el ballet: el escenario y el público, lo que popularmente se denominan "tablas". La recompensa final al esfuerzo diario.
Foto del Miami City Ballet.
Aunque la mayor parte de los niños no acabarán siendo bailarines profesionales la práctica del ballet, por simple placer, sigue aportando beneficios muy positivos. El fortalecimiento de la musculatura, el desarrollo de la memoria muscular y cerebral, aumento de la capacidad respiratoria, la correcta alineación del cuerpo, la superación de miedos, la disciplina, el tesón y la valoración del esfuerzo, son sólo algunos de ellos.
Es fundamental, no obstante, que la formación en ballet se lleve a cabo por profesionales preparados y sensibles. Lamentablemente este punto esencial está siendo maltratado y pasado por alto en muchos centros educativos, que no valoran adecuadamente el papel del profesor/a de ballet. Hay una tendencia general a contratar "monitores", a los que a veces ni se les exige experiencia ni formación o a los que se les valora profesionalmente poco, a través de empresas o gestoras de las actividades extraescolares que los subcontratan con un salario paupérrimo, que no buscan la calidad y cuidado de la actividad, sino la rentabilidad meramente lucrativa. En los últimos tiempos el cambio se ha acelerado, dando lugar, por ejemplo, a la creación de grupos heterogéneos en edad, sin tener en cuenta las necesidades y capacidades de cada etapa, o demasiado numerosos, lo que dificulta la corrección de los movimientos.
Trabajo de centro. Ballet training in center.
Una mala práxis por parte del profesor de ballet se puede traducir en una inadecuada o nula formación y lo más grave, puede acarrear en los niños, jóvenes y adultos, lesiones y malas experiencias en el aspecto psicológico. Cada clase ha de prepararse consicente y meticulosamente atendiendo a edades, número de niños y objetivos. Este es un trabajo fuera de clase que ni se valora profesionalmente ni económicamente, quedando a la buena voluntad y compromiso de los profesores.
En la actualidad vivimos un boom de la práctica del ballet como entrenamiento corporal para perder peso, mejorar la flexibilidad y estilizar la figura en adultos sin experiencia previa. El ballet, como el pilates, se ha puesto de moda fuera de los escenarios, sobre todo en Estados Unidos, donde algunas actrices indican que forma parte de su rutina de belleza. Pero su práctica por adultos no profesionales lleva años afianzada en Inglaterra y va mucho más allá de una simple moda. Es una disciplina que une el bienestar corporal y el emocional en quienes lo practican.
Trabajo en la barra. Barre workout
Actualmente esta tendencia está llegando a España, ya que en Europa es común la práctica de BalletFit o Ballet para Adultos. Grandes compañías como el English National Ballet o Boston Ballet (entre otras) y escuelas privadas en América y Europa, dan la posibilidad de participar de este tipo de clases, que sin tener una finalidad profesional es una herramienta que activa mente, cuerpo y sube la autoestima. Los requisitos para practicar ballet en la edad adulta no demanda ni ser delgado, ni haber bailado nunca y puede practicarlo cualquier persona a cualquier edad y lo más importante: ¡de ambos sexos!.
Afortunadamente cada vez más son los hombres y los niños que practican ballet, quitándonos ya de encima los falsos mitos y prejuicios decimonónicos que pesaban a la hora de bailar y expresarse con el cuerpo.
En las clases de adultos el trabajo en la "barra" (con apoyo) y el centro son fundamentales, pero también el trabajo creativo y emocional. El ballet es también una actividad personal, de autoconcentración y autoconocimiento corporal en el que se trabaja cada grupo muscular de manera controlada y no agresiva, lo que evita traumas articulares y lesiones. Es necesario aprender a coordinar movimientos y respiración que oxigene adecuadamente cada músculo. Igual que las clases para niños, las de adultos son preparadas conscientemente, teniendo en cuenta aspectos como la organización de los ejercicios según intensidad y tipo de ejecución. En esta disciplina el orden y tipo del trabajo muscular ¡sí altera el producto!.
Afortunadamente, cada vez son más las iniciativas que se ponen en marcha a nivel local grupos no profesionales que acercan los distintos tipos de danza a adultos, de manera que pueden decidir cuál les hace disfrutar más y se adecúa a ellos.
Foto English National Ballet web.
Existen además programas específicos como el del English National Ballet para enfermos de Alzheimer y Parkinson, sus cuidadores y familiares. Es emocionante la lectura de estudios médicos relacionados con el Alzheimer que indican que, igual que el olfato puede activar recuerdos, la memoria musical es de las últimas que se ve afectada por la enfermedad por su ubicación en el cerebro y junto con la práctica de ballet, puede conectar y estimular recuerdos. Se ha concluido que el entrenamiento de la memoria muscular en pacientes de Alzheimer o Parkinson de manera constante mejora su estado general, por lo que unir música y danza, disciplinas sensibles y emocionales, aporta numerosos beneficios a corto plazo.
Los participantes en estos programas que presentaban problemas de equilibrio y orientación, depresión, estrés o dificultades al relacionarse con los demás, han mostrado una mejora sustancial en su estado general.
REFLEXIÓN PERSONAL SOBRE EL BALLET EN ESPAÑA
Uno de los motivos al crear este blog era aportar mi granito de arena a la difusión en nuestro país de la danza, en concreto al ballet.
Por desgracia en España no se fomenta ni la formación, ni la tradición, ni difusión de la danza mucho más allá del flamenco a pesar de la calidad de nuestros bailarines y coreógrafos que, lamentablemente, han de salir de nuestras fronteras para triunfar y ser reconocidos en los mejores ballets del mundo. Por citar dos casos muy populares: Tamara Rojo reclutada por el Scottish National Ballet, el Royal Ballet y actualmente directora artística del English National Ballet; Trinidad Sevillano fue primera bailarina en el London Festival Ballet (hoy el English National Ballet) y reclamada entre otros por el Boston Ballet. Pero hay otros muchos casos, menos populares para los ajenos a la danza, como el de Goyo Montero, actualmente director y coreógrafo del Staatstheater Nuremberg Ballet, o el de Ángel Corella, primer bailarín del American Ballet, que regresó y apostó por un proyecto de calidad en nuestro país y que finalmente, sin apoyo de las instituciones, volverá a marcharse.
Y no es por falta de demanda, que sí la hay y además creciente, es por dejadez o ingnorancia de nuestros responsables culturales que se empeñan en permanecer ciegos ante otra fuente de riqueza cultural en nuestro país. Tenemos la materia prima pero no contamos con los medios... y aún así hay un ánimo local para poner en camino a muchos niños y adolescentes que sienten el ballet como medio de expresión y crecimiento. Que este panorama cambie, es tarea de todos.
Agradezco a los alumnos
del Aula de Danza de la Uco, a María Luisa Jiménez, a Toñi Pérez, mamá de la pequeña Alejandra y a Rosa Nieto, por servir de modelos e imagen en las fotografías de esta entrada.
ENLACES
Minidocumental sobre la enfermedad del Parkinson y los beneficios de la danza en su bienestar.
Minidocumentary about Parkinson's desease and the benefits of dance in their well-being.
Programa del English National Ballet para enfermos de Parkinson. Aprendiendo El Cascanueces.
English National Ballet program for Parkinson's patients. Learning The Nutcracker.
Reportaje en español de una chica con síndrome de Down.