Relieve de Nefertiti y Atón. XVIII Dinastía. Relief of Nefertiti and Aton XVIII Dinasty. Neues Museum (Berlin)
MOTIVACIÓN
Hace un par de meses decidí crear una entrada sobre el busto de Nefertiti y después de entregarme exclusiva y apasionadamente a documentarme leyendo a egiptólogos como Hawass, W. Smith, Kempt, Fletcher, Bedman, Lehner y otros tantos documentales llegué a dos conclusiones: una, que era de justicia dedicar una entrada sólo a la figura de Nefertiti y otra, que encontré más incógnitas y planteamientos abiertos que respuestas. Realmente Nefertiti es desde el inicio de su vida hasta su final un misterio. Pero aún así, me pareció interesante exponer una imagen general de una figura enigmática en el Periodo de Amarna durante la XVIII Dinastía.
LA BELLEZA HA LLEGADO
La cronología de los de faraones y reinas suelen ser relativas. Por eso, no es de extrañar que el nacimiento de Nefertiti oscile entre 1381 a.C y 1370 a.C dependiendo de los investigadores. Pero el primer escollo que uno se encuentra sobre Nefertiti es su origen, ¿dónde nació la reina?.
Tablilla EA23. Tablet EA23
Una de las teorías más repetidas, se basa en el significado del nombre, Nefertiti: "La Belleza que nos llega" o "La Bella ha llegado". Esto hace suponer a algunos egiptólogos que su origen no era egipcio, sino que se trataba de una princesa extranjera, de Mitanni, entregada por su padre, el rey Tushratta, como "parte" de la política exterior con Egipto. Esta teoría, se apoya en la traducción de algunas de las "Cartas de Amarna". Así fue como se denominaron a varios cientos de tablillas de arcilla que aparecieron durante las excavaciones llevadas a cabo en Amarna. Todas eran de carácter diplomático y entre ellas vemos las que Amenofis III y el rey de Mitanni acuerdan la entrega de la hija de éste, Taduhepa, para ser una de las esposas secundarias del Faraón a cambio de oro y la estabilidad del país. Taduhepa y Amenofis III estuvieron casados sólo un año, ya que a la muerte del anciano faraón, su hijo Amenofis IV o Amenhotep, que reinó bajo el nombre de Akhenatón, "heredaría" también las esposas secundarias de su padre, entre ellas a Taduhepa.
Posible busto de Nefertiti. Caliza
Pero muchos egiptólogos ven poco probable que esa princesa mitana fuera Nefertiti, ya que se convirtió en Gran Esposa y Reina al poco de su matrimonio con Akhenatón. Hay quien opina, que una extranjera como Taduhepa, no hubiera tenido tan fácil el acceso a esa condición, y sí por el contrario una joven noble educada en la corte egipcia bajo sus costumbres.
Esta sería la segunda teoría sobre el origen de Nefertiti, la que la considera hija de Ay, noble de la corte, e hijastra de una de sus esposas, Ty, a la que los jeroglíficos denominan "Nodriza de la Gran Reina". Esta teoría hoy es la que tiene más peso, a falta de que se descubran nuevas evidencias.
Antes de continuar con la figura de Nefertiti, debemos indicar brevemente qué significó la llegada al poder de Amenofis IV y Nefertiti durante la XVIII Dinastía. Tradicionalmente, la religión egipcia era politeísta y forjó cierta "rivalidad" entre los faraones y los cada vez más poderosos sacerdotes. Este hecho parece estar detrás del drástico cambio en la vida política, religiosa y cultural que durante 20 años impusieron los nuevos regidores de Egipto.
Templo de Edfu. Temple of Edfu.
Así fue como el nuevo faraón Amenofis IV (Akhenaton) inicia un reinado que se prolonga entre 1352 a.C y 1335 a.C., manteniendo Tebas como capital sólo 4 años, cuando decide trasladarla a una nueva ciudad: Ajet-Atón el "Horizonte de Atón" (hoy Tell El-Amarna). Construida en un tiempo récord, se ubicó unos 300 km al norte de Tebas, junto al Nilo. Allí incluso la silueta de las montañas mostraba un perfil semejante al símbolo jeroglífico de "horizonte", el mismo que los templos egipcios esquematizan con los pílonos. En 1340 a.C hay testimonio de una "Gran Recepción" en la ciudad, donde se calcula habitaron 50.000 personas. El abandono repentino de Ajet-Atón se produjo 15 años después de su fundación, en el reinado de Tutankamón.
Ejemplos arte en el Periodo Amarna. Examples of art in Amarna's time
Nefertiti y Akhenatón, se habían convertido en los promotores de la nueva religión monoteísta en Amarna, que adoraba al dios Atón y en impulsores de un estilo artístico donde el naturalismo e incluso la exageración de ciertos rasgos, fueron la tónica general. Se estableció un sistema propagandístico bastante peculiar que representaba al faraón y a su familia en vida íntima. Es fácil ver relieves, pinturas y esculturas donde los regentes se besan o se abrazan, algo ináudito hasta entonces.
La relevancia religiosa que tomó el faraón, debió causar un enorme malestar entre la curia sacerdotal que vió mermada su riqueza. Este odio enraizó y al finalizar el reinado de los protagonistas y antes de abandonar la ciudad, hubo una fiebre destructiva de sus imágenes en un intento de borrar la memoria histórica.
LA PODEROSA NEFERTITI
En el Antiguo Egipto, el papel de la mujer no era tan restrictivo como pudiéramos pensar. Tenían rango de "ciudadanos independientes", es decir, podían ser titulares de bienes, disponer herencia, trabajar fuera del hogar, percibir un salario e incluso ostentar ciertos cargos administrativos del estado. No obstante, el rol femenino en las más altas instancias, era más limitado. La mujer raramente llegaba a ser faraón, aunque hay casos destacados como el de Hatshepsut. Pero generalmente la presencia femenina en la corte era un papel secundario, el de reina o Gran Esposa del Faraón, madre e hija de faraones, de ahí que las representaciones que se tienen de ellas sean en menor número y tamaño que las de sus compañeros.
Nefertiti ajusticiando. Nefertiti punishing (Museum of Fine Arts, Boston)
Pero Nefertiti rompió este estatus tradicional desde el principio de su reinado junto a Akhenatón. Se ha querido ver que incluso en sus representaciones artísticas, el semblante de la reina emanaba altivez, decisión, seguridad y cierta frialdad de carácter que contrastaría con el de su marido Akhenatón, al que se ha llegado a poner en duda su capacidad. Además de haber sido madre de sus 6 hijas, existe un imaginario de la reina corregente, en actividades propias de un faraón: adoradora del dios Sol (Atón), vistiendo la barba faraónica o la corona Jeperesh (corona bélica), montando su propio carro en carreras o cacerías y, la que más llama la atención, empuñando una cimitarra para degollar a una persona. Este papel, impartidor de justicia, estaba exclusivamente reservado al faraón y nos muestra el poder que debió rodear a la bella Nefertiti.
Nefertiti poníendo un collar a Akhenatón.
A pesar de todo hay lagunas en cuanto a la duración de su reinado y sobre su muerte. El nombre, "Gran Reina Nefer Neferu Aton Nefertiti", desaparece de las crónicas oficiales alrededor del año 14 de reinado de Akhenatón. Hay egiptólogos que opinan que Nefertiti cayó en desgracia y murió apartada de la corte antes que su marido Akhenatón, incluso se habla de un posible asesinato. Lo cierto, es que fue el misterioso Semenejkare, "El Amado de Akhenatón", el que ocupó la corregencia. Pero otros opinan, basándose en la coincidencia en el tiempo de la aparición de éste y la desaparición de Nefertiti, en los nombres oficiales idénticos que tuvieron y en la aparente "feminidad" en las representaciones de Semenejkare, que ambos eran la misma persona. Creen que el poder cada vez mayor de Nefertiti, la llevó a asumir completamente el rol masculino, transformándose en faraón. Además existe una carta, escrita tras la muerte de Akhenatón, de una reina viuda que solicita al príncipe de los hititas un matrimonio de conveniencia con un príncipe. Recordemos que Nefertiti y Akhenatón sólo tuvieron hijas, y que el único hijo varón del faraón, Tutankamón, lo tuvo con su esposa secundaria Kiya. Pero la identidad de los protagonistas de esa carta no está clara y por tanto es un elemento más de una confusa historia.
Nefertiti en su madurez. Nefertiti at maturity
LA BELLA MOMIA
Para continuar con el misterio, la momia de Nefertiti no se ha identificado, que apareciera podría aportar datos decisivos a su reinado. La manera en la que fuera embalsamada Nefertiti puede indicarnos para empezar si, efectivamente, llegó a alcanzar rango de faraón o no. La disposición de los brazos en las momias reales, nos señalan si son reinas, momificadas sólo con el brazo izquierdo doblado sobre el pecho o si son faraones, en cuyo caso será el derecho o ambos los que descansen sobre el pecho. En 1889 se descubrió en la tumba de Amenofis II, la KV35, una celda que guardaba 3 momias descontextualizadas y sin sarcófago: dos adultas femeninas y una masculina de un joven. Durante dos siglos han pasado desapercibidas pero una polémica desatada por la egiptóloga J. Fletcher y respondida por Hawass, las ha sacado de su letargo. La momia más anciana, fue identificada como la Gran Reina Tiye (esposa principal de Amenofis III y suegra de Nefertiti). El joven príncipe se ha identificado con Tutmosis (el hermano de Akhenatón que debió suceder a su padre Amenofis III en el trono pero que murió prematuramente) y la tercera momia no identificada aún, Fletcher se inclinó en reconocer a Nefertiti.
Momias de Tiye, Tutmosis y momia atribuida por Fletcher a Nefertiti. (KV35)
La egiptóloga justifica su identificación por el parecido de la momia con el busto y las representaciones de la reina, por la supuesta disposición de un brazo desprendido además de por el tipo de embalsamamiento y la edad de la mujer. No obstante, estudios médicos profundos, defendidos por Hawass, han determinado que no se trata de Nefertiti, sino de una princesa de la corte de Akhenatón que incluso pudiera ser su esposa secundaria Kiya. Una de las piezas clave que defendía Fletcher se basaba en el brazo derecho, desprendido del cuerpo. Junto a la momia se encontraron dos brazos, uno doblado (lo que indicaría estar en presencia de un faraón) y otro estirado (lo que correspondería a una princesa o esposa secundaria). Tras estudios médicos, se ha determinado, que el brazo flexionado no corresponde a la momia y sí el que está estirado. Para incrementar las dudas, se descubrió que la mujer momificada sufrió una muerte traumática, ya que los daños en su rostro, que Fletcher atribuía al odio que la casta sacerdotal debió profesar a la Gran Reina y realizados post mortem, fueron en realidad provocados antes de la muerte igual que la profunda herida en el costado izquierdo, que posiblemente le costara la vida.
Sea como fuere, Nefertiti, su vida y su desaparición siguen siendo un misterio y por tanto, cualquier teoría es susceptible de contradecirse si llega a aparecer la momia de la mujer que cambió durante su reinado, el mundo del Antiguo Egipto.
ENLACES DE INTERÉS Y GALERÍA FOTOGRÁFICA
Primera parte del documental sobre Nefertiti basado en las teorías y la búsqueda de Joann Fletcher.
First part of Nefertiti documentary based on Joann Fletcher search and theories.
Segunda parte del documental. Second part of Nefertiti documentary.
Documenental sobre Nefertiti en español. Nefertiti documentary in Spanish.
Fletcher and The Mummy from KV35. Fletcher y la momia de la KV35
Allí, en la ciudad conocida como el "Horizonte de Atón", abandonó repentinamente Tutmoses, "Escultor Supremo" y "Favorito de Atón" hace más de 3000 años, el busto más admirado de la historia del arte. Y realmente la admiración es merecida cuando uno se enfrenta cara a cara con ella.
El misterio del personaje, Nefer-Neferu-Aton Nefertiti, sus orígenes, su vida y su desaparición, parece envolver también la turbia historia del descubrimiento del busto.
En esta entrada nos ocuparemos sólo de la historia del busto de Nefertiti, no de la mujer, a la que hay que dedicar un espacio propio.
EL ENCUENTRO
6 de diciembre de 1912
El 6 de diciembre de 1912, el capaz Mohamed Ahmed, de la expedición de la Compañía Alemana del Oriente bajo la dirección de Ludwig Borchardt, descubrió bajo la arena de la casa-taller de Tutmose el busto de Nefertiti. Su estado de conservación era radicalmente distinto al de su esposo Amenhotep IV, el Faraón Akhenatón, que pareció saltar en mil pedazos. Algunos dicen que ambos cayeron desde sendas repisas de madera en momentos distintos. Akhenatón debió caer al poco de ser abandonada la ciudad de Ajetatón (hoy Tell el-Amarna), estrellándose directamente contra el suelo de la estancia, mientras que el de Nefertiti caería después, ya sobre la arena que acabaría cubriendo la ciudad. Otros dicen que el busto de Akhenatón fue destruido conscientemente, como lo fueron el resto de sus representaciones, castigando así su herejía, mientras que el de Nefertiti se salvó por sus hipotéticos tratos con los antiguos sacerdotes de Amón, tras la muerte de su esposo.
Akenatón. Atribuido a Tutmoses, ca. 1340 a.C
Sea como fuere, el busto no pasó desapercibido y se trazó un cuidadoso plan por parte de Borchardt para burlar el control establecido internacionalemente, mediante el cual ninguna pieza de valor encontrada en Egipto, podía salir sin la supervisión y consentimiento de las autoridades al cargo, por aquel tiempo francesas.
Borchardt, decidió describir oficialmente la obra como "pieza de escayola sin valor", meterla en una caja y remitirla en el inventario común, burlando las reglas establecidas para la supervisión. Sin embargo, en la correspondencia personal del arqueólogo, no disimulaba la fascinación que le producía el busto, declarando la inutilidad de las palabras para describirlo.
Manuscrito personal de Borchardt. (1912)
Resulta curioso como esa pieza de "escayola", aún pesando casi 20 kilos, pasó el control francés, sin ser revisada reglamentariamente, para acabar en manos alemanas. Allí permaneció oculta algo más de una década, mientras el resto de las piezas encontradas fueron expuestas en 1913. Sin duda, esta ocultación respondía a una medida cautelar por parte de Alemania.
Cuando por fin fue mostrada al público en 1924, las autoridades egipcias no tardaron en iniciar las reclamaciones del busto y en este punto continúa el pleito. Ya en la década de los años 30, Hitler daría una contestación rotunda: lo que estaba en Alemania pertenecía a los alemanes. Resulta paradógico, que la persona que logró la pieza que enamoró al Führer para el país germano... fuese precisamente judía.
Durante la II Guerra Mundial el busto permaneció oculto en unas minas de la región de Turingia, como otras muchas obras de arte, hasta que en 1945 fue rescatado por las tropas aliadas. Hoy podemos verla en su emplazamiento definitivo, el Neues Museum (Berlín) pues, en mi opinión, será difícil que aún tratándose de un apropiamiento más que discutible sea devuelta a sus legítimos propietarios.
"LA BELLEZA HA LLEGADO... PERFECTA ES LA HERMOSURA DE ATÓN"
Nefertiti. Atribuida a Tutmoses, ca. 1340 a.C
El busto de Nefertiti, datado alrededor del 1340 a.C, de 20 kilos y unos 50 cm de altura, ha sido muy estudiado. Se sabe, gracias a estudios tomográficos, que su "corazón" de piedra caliza mostraba un cuello más largo, unos hombros a desigual altura y unos rasgos más marcados, que fueron corregidos por la superposición de finísimas capas de estuco policromadas con los colores brillantes que hoy conserva. El ojo derecho combina la cera coloreada y el cuarzo para lograr su severa mirada. Sobre el vacío del ojo izquierdo, las teorías más aceptadas apuntan a que está inacabado o incluso que se ha perdido. En la corona, se marca el sitio que debió ocupar el "Uraeus", símbolo de la diosa Uadyet protectora de los faraones y que representa el poder, la divinidad y la realeza. La misma idea de divinidad y sabiduría refleja el color azul, (Irtyu), asociado con los dioses, con las aguas del Nilo y su fertilidad.
Esta corona, a falta de inscripción en el busto, sirvió para identificar a la reina. Además del parecido que se encontró con otras representaciones, la peculiar corona era la misma que vestía Nefertiti en los relieves en los que sí aparecía el cartucho con su nombre.
Es indiscutible, que esta imagen de Nefertiti, con su belleza inquietante y altiva, no sólo ha contribuido a mantener un mito... no sólo ha identificado a la reina, ni siquiera al corto periodo de Amarna, sino al mismo Egipto... al Antiguo y al actual.
Imagen del Uraeus
EL TALLER DE TUTMOSES
Previamente al descubrimiento del busto, la expedición patrocinada por J. Simon, ya había dado con la casa-estudio del artista favorito de la corte. Aunque la mayoría de las piezas encontradas en la casa, carecían de su firma, una pequeña pieza de marfil, dejaba claro su nombre y su cargo: "Favorito del Faraón y Maestro de Obras". La vivienda, sus dimensiones y su localización junto al barrio de los escultores, pero independiente a sus casas, ya nos hablan de que su inquilino sin duda gozaba de cierto rango.
Akhenatón. Piedra Caliza
La gran cantidad de obras, muchas de ellas en pleno proceso creativo, reafirman la teoría de que la ciudad de Atón, fue abandonada repentinamente por la totalidad de sus habitantes poco después de que el Faraón Tutankamón subiera al poder. Las otras piezas encontradas: bustos, cabezas de princesas, máscaras o esculturas de cuerpo entero del Faraón y su reina en diferentes tamaños, estaban realizadas en materiales como granito de diversos colores, cuarcita, caliza o yeso. Sorprende su estilo, más "conservador" que el que se impuso en Amarna durante la XVIII Dinastía, que acabó por exagerar aspectos físicos convirtiendo a las figuras casi en caricaturas. No obstante, Tutmoses, mantenía el afán realista que imperó en Amarna y nos mostraba rostros y cuerpos marcados por la edad, en los que se abocetaban con pigmento las arrugas y líneas de expresión de la cara, para luego trabajarlas sobre la superficie. Es interesante encontrarnos esculturas en diferentes procesos de realización, pues nos han dejado "curiosear" el método de trabajo del artista... 3.000 años atrás.
Borchardt con la cabeza de una princesa. (1912)
Se piensa, que las figuras y esculturas de su taller, no eran sino los modelos para retratar posteriormente a la familia real y miembros de la corte en los coloridos relieves de los muros de Amarna. La mayoría de las piezas no estaban concebidas para ser expuestas en público, no al menos los bustos y las máscaras, pues era un sacrilegio, una mutilación, presentar la cabeza sin el resto del cuerpo. Pocos eran los que podía gozar de los modelos al natural, ese era un privilegio reservado a personajes como Tutmoses, los demás debían de servirse de piezas como las encontradas en su taller.
Sin duda, el título de "Maestro de Obras" indicaba que Tutmoses fue el encargado del programa iconográfico de la ciudad, con un claro fin propagandístico no sólo del reinado de Akhenatón y Nefertiti, sino de la nueva religión de Amarna.