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lunes, 2 de febrero de 2015

Una nube negra y terrible II


Durante largo tiempo muchas fueron las dudas sobre cómo el volcán Vesubio terminó con tantas vidas. ¿Quién escapó?, ¿por qué no huyeron?, ¿cómo fue?, ¿cómo podían vivir a las faldas de un volcán tan peligroso? Interrogantes que surgieron tras la aparición de los restos de Pompeya y Herculano, cuyo descubrimiento y avatares desde el siglo XVIII hasta hoy ya comentamos en la primera entrada sobre este tema.
Hoy, con mucho retraso respecto a mi intención, veremos el porqué los habitantes de Pompeya se establecieron junto al volcán, cómo vivieron y cómo murieron a los pies del Vesubio.
Durante más de dos meses he buceado entre parte de la extensísima bibliografía y documentación sobre el tema y en esta entrada trataré de compartir con todos una imagen general que nos anime luego a profundizar en algún aspecto particular del amplio abanico temático que Pompeya nos ofrece

REGRESO AL PASADO: DE LA ERUPCIÓN A LOS PLÁCIDOS DÍAS DE POMPEYA.

Como vimos la fecha oficialmente aceptada de la erupción es el 24 de agosto del año 79. Pero muchos historiadores opinan que pudo ser meses después. Existe una docena de dataciones distintas en documentos históricos que varían entre las "kalendas" de septiembre, noviembre e incluso diciembre. Las kalendas eran los días 1 de cada mes y como curiosidad, es el origen del término Calendario.
La cuestión se centra en el posible error en las traducciones de las fechas del texto de Plinio "El joven" que relata detalladamente la erupción del Vesubio al describir la muerte de su tio Plinio por la erupción. Estas teorías se ven además avaladas por restos arqueológicos: frutos que maduran en octubre como granadas, aceitunas o nueces y que ya estaban recolectados e incluso procesados o las ropas invernales que vestían las víctimas.
Pero estas evidencias pueden no ser concluyentes por sí mismas. Las condiciones climatológicas a veces varian la maduración de ciertos frutos o incluso la necesidad de vestir ropas más gruesas. Tal vez esas mismas ropas fueran un medio de protección contra la ceniza ardiente y escoria volcánica durante la huida, aunque caso menos justificable es el de algunas monedas encontradas y que fueron acuñadas necesariamente a finales de septiembre.
Sea como fuere, la erupción tuvo lugar en el último trimestre del año 79 y que terminó con una sociedad asentada en las fértiles tierras del Vesubio desde al menos el siglo VII a.C.

POMPEYA A VISTA DE PÁJARO: EL DESAFIO AL FATUM 

Pompeya y el Vesubio. Pompei and Vesuvius.
Si observamos Pompeya como a "vista de pájaro" lo primero que vemos es el espacio que ocupa en la Campania italiana, dentro de la provincia de Nápoles (Neapolis o "Nueva Ciudad") fundada en el siglo VIII a.C por los griegos. Pompeya se asentó en un entorno fértil, idealmente próxima al río Sarno y a la costera ruta comercial del Mare Nostrum, nuestro mar Mediterráneo.
Esto nos facilita entender porqué desde su fundación en el VI a.C, Pompeya estuvo constantemente ocupada por distintos pueblos que supieron aprovechar los recursos naturales y climáticos que ofrecía. Y así, en el año 89 a.C, Roma le concede la categoría de Colonia Cornelia Veneria Pompeianorum.
Existían varios tipos de colonias atandiendo, por ejemplo, al Derecho que se les aplicaba a sus ciudadanos, pero muy a grandes rasgos decir que eran espacios dependientes de Roma con condiciones administrativas, sociales y políticas más favorables que otros municipios.

Volviendo a Pompeya, el  carácter de la ciudad era fundamentalmente agrícola y mercantil, mientras Herculano tuvo un aspecto marcadamente residencial de menor tamaño y elegida como destino exclusivo de las élites sociales.
La peligrosa cercanía con el volcán que terminó con la antigua ciudad de Pompeya y su entorno, sólo puede entenderse desde el desconocimiento o el exceso de confianza tan característco del ser humano que tiende a subestimar los riesgos y a vivir el día a día. Los pompeyanos, intuían el carácter de aquel monte ya que algunos textos lo describían como hermoso y fértil de "cima [...] con aspecto de ceniza [...] que en otro tiempo debió ser pasto de las llamas" (Estrabón, Geografía).
Incluso 17 años antes de la erupción los pompeyanos sufrieron un gran terremoto del que aún se reponían y muy probablemente relacionado con el volcán. Muchos de los edificios, públicos y domésticos, estaban en plena reparación cuando el volcán despertó de nuevo y en esa faena quedaron enterrados por los siglos venideros.

Rollos de papiro calcinados. Calcined papyrus
Pero la erupción más próxima a aquel fatídico año 79 ocurrió más de dos siglos atrás, en tiempos remotos donde la memoria se pierde y el miedo se desvanece. Y para muestra, hoy vemos como la contemporánea Citá di Pompei, se vuelve a extender a las mismas faldas del monte volcánico que sepultó a la ciudad madre en un nuevo desafío al Fatum latino.

Ese mismo fatum o destino, influyó en la dirección del viento propiciando que las poblaciones más lejanas al volcán, como Pompeya, recibieran sin embargo la peor parte de las "nubes ardientes" de ceniza y aire de hasta 850ºC, provocando muertes por choques térmicos o por aplastamiento bajo las techumbres vencidas por el peso del lapilli, incluso antes de que se recibiera las coladas de lava. Por su parte Herculano más cercana al volcán, aunque sepultada más profundamente bajo 20 metros de material piroclástico, no sufrió la inmediatez de esas nubes y aparentemente sus pobladores contaron con más tiempo para escapar. Los arqueólogos han encontrado varias decenas de víctimas en los muelles del puerto marítimo cercano, refugiadas en cobertizos creyéndose a salvo de la lava pero desconociendo que la muerte les llegaría sigilosa y casi invisible en varias oleadas.

VIVIR EN POMPEYA

"Marca" de Garum
Ya hemos adelantado el carácter agrícola y comercial de la ciudad, incluso una de las teorías que justifican el nombre de la ciudad de Pompeya viene del verbo griego Ekpempéis, expedir. Esta idea puede sólo ser una pista, pero lo que resulta obvio después de las excavaciones es que con áreas extensas de cultivo de olivos, vides, frutales y zonas dedicadas a plantas medicinales, Pompeya explotó sus posibilidades comerciales en el resto del Imperio. Otras "marcas" pompeyanas manufactureras de Garum, salsa popular entre los romanos resultado de la maceración de las vísceras de pescado azul, de Liquamen (versión líquida del garum de gran calidad) o algunos tipos de quesos de oveja, de las que también se exportaba lana y tejidos, fueron encontradas en lugares tan remotos como la Galia, Hispania o Britannia.
La industria textil en Pompeya fue significativa, se han encontrado edificios claramente dedicatos a esta actividad y varias "tintorerías". Llamativo resulta que estos espacios aún conservan vasijas del orín que se utilizaba en los procesos de tratamiento de las telas. Según algunos historiadores, abastecer a las tintorerías de orines posiblemente fuera el sustento de ciertas familias pompeyanas. 

Apodyterium (vestuarios). Changing room. Foto: Jesús Agredano
Al margen de la anécdota, esta prosperidad se refleja en consecuencia en el número de edificios públicos de Pompeya: anfiteatro, teatros, basílicas, varias termas, templos, foros, palestras o ludus y también en numerosos espacios privados de tipo comercial. El sistema urbano pompeyano es interesante porque nos permite observar cómo ambos ámbitos, el privado y público, conviven y muestran en ocasiones influencia de otras culturas como la griega, que mantuvo sus peculiaridades en la urbe romana.
Las ciudades romanas tenían un sistema público de espacios de recreo que casí poríamos envidiar hoy día. Pompeya disfrutó, por ejemplo, de varias termas, complejos que hoy asimilaríamos a gimnasios con sauna, distribuidos en vestuarios, palestras donde realizar ejercicios físicos y zonas de baño a distintas temperaturas. Estos baños públicos eran costeados en numerosas ocasiones por emperadores, gobernadores o personajes que pretendían ejercer cierta influencia en las voluntades del pueblo. 

Teatro. Foto: Jesús Agredano Alonso.
En Pompeya además hemos conocido el latín vulgar a través de los conocidos graffitis, y no vulgar sólo por ser en ocasiones malsonante, sino por tratarse del lenguaje informal y cotidiano entre sus ciudadanos. Lenguaje que usarían personas reales como Iris, Cornelius, Eumaquia o Rufus que tendrían un día a día en lo que puede parecer superficialmente una ciudad muy similar a la nuestra.
Pero es sólo eso, apariencia, porque hay diferencias que pueden resultarnos curiosas. Por ejemplo, las estructuras domésticas aunque físicamente semejantes a algunas de nuestras casas tradicionales (con patio distribuidor de la vivienda que funciona como espacio "público" donde se saludaba a los visitantes), no eran ni mucho menos ni tan homogéneas como esperamos, ni desde luego con un uso de espacios calcado al nuestro.

Existían distintos tipos de vivienda, según la posición social del inquilino; desde las conocidas domus más o menos complejas, a las casae y cabañas mucho más modestas y sin atrios, los apartamentos, arrendados a personas con menos poder adquisitivo en el segundo piso de las domus o incluso los "bloques de pisos" o insulae, viviendas en vertical de varios niveles.
Paso de Peatones. Foto: Jesús Agredano Alonso
Pero lo que resulta especialmente curioso es el uso de ciertos espacios en esas viviendas. Hoy por ejemplo, consideramos que cenar y comer diariamente fuera de casa es propio de personas adineradas, pero precisamente en Pompeya se aprecia que esto era justamente al contrario en la antigüedad romana. Las casas más humildes eran las que carecían de una cocina adecuada y la mayor parte de las comidas se hacian fuera de casa, compradas en las Tabernae o tiendas que se distribuyen en las calles de la ciudad. Sin embargo la clase alta solía comer en sus domus, en espacios llamados Triclinium, y contaban con cocinas completas atendidas por el servicio.

Otra curiosidad que nos muestra las diferencias con nuestros hábitos la podemos encontrar precisamente en las cocinas donde habitualmente y para nuestro estupor, se encontraban las letrinas. Esto que puede parecer absolutamente antihigiénico y desde luego nada íntimo, es lo común en las viviendas romanas. Hay que pensar que las cocinas era un espacio frecuentado sólo por la servidumbre y que en época romana, el utilizar el aseo podía incluso llegar a ser un acto social...

Acometida de aguas. Water connection
Sin embargo urbanísticamente podemos encontrar similitudes divertidas, por ejemplo, el tráfico peatonal y rodado estaba regulado por un sistema de calles con direcciones controladas, donde las ruedas de los carros han dejado marcadas sus huellas. Incluso esas calles tenían dos niveles que mantenían aislados a los peatones en cierta medida de la suciedad y que nos muestran unos pasos elevados que cruzaban de una acera a otra, similares a nuestros pasos de peatones.
Fuentes públicas y canalización de aguas podían también resultarnos familiares, se han descubierto incluso llaves de paso soterradas bajo los suelos, lo que nos demuestra un aspecto más "avanzado" y cercano a nuestros días.


POMPEYA, LA CIUDAD SIN PUDOR.
Dios Príapo. Priapus.

Este apartado final puede resultarnos chocante, ante la aparente de pudor a la hora de la representación y aceptación del sexo y los atributos sexuales entre la población en general. Hoy día, cualquier tema relacionado con la sexualidad suele ser considerado "políticamente incorrecto".
Éste es otro de esos elementos que Pompeya nos ha ayudado a descubrir y entender. En la anterior entrada sobre Pompeya avanzamos que efectivamente la sexualidad era tratada con mucha más naturalidad que hoy día. Era habitual la costumbre de adornar los cuellos con colgantes fálicos o disponer falos en las fachadas de las casas, en tiendas y en espacios públicos a la vista de todos, lo que atendía a la creencia de que fueran la representación de la Felicitas, la buena fortuna y la suerte. El falo evitaba el mal de ojo  y la representación del dios Príapo con el pene erecto era también común en las domus e incluso tenían espacios destacados en altares o áreas transitadas.
Príapo era la deidad protectora de la abundancia y la cosecha, por lo que es lógico que una ciudad dedicada en gran medida al cultivo y al comercio, se sirviera de la protección de este dios.

Escena de un burdel. Scene in a brothel. Foto: Jesús Agredano
En Pompeya, ha quedado patente que los espacios para practicar sexo formaban parte también del paisaje urbano sin ocultarse demasiado y perfectamente integrados. Los lupanares o prostíbulos son bien conocidos entre los visitantes de esta "ciudad durmiente". En ellos las representaciones de sexo explícito recorren los muros y son hoy día objeto de comentarios jocosos para quienes las observan. Puede parecer que Pompeya era una ciudad entregada al sexo, pero posiblemente no fuera más recurrente que en otras ciudades del Imperio. Sin embargo, el hecho de que el repentino fin de la ciudad preservara sus restos bajo el material volcánico, hizo que nos llegaran en mayor número que de otras ciudades. Como ya dijimos, los siglos venideros e incluso la aparición del cristianismo, fueron haciendo desaparecer poco a poco estas escenas y elementos sexuales, que además en la Edad Media solían mutilarse. Ésta es la respuesta en numerosas ocasiones: la puerilidad y cierta hipocresía puritana de una sociedad medieval sometida a la doctrina de castidad y castigo del sexo más allá de la procreación.

Juego de dados. Dice game.
Con todo, Pompeya sigue encerrando muchas respuestas y tal vez aún más misterios, a la espera de ser descubiertos. Soy consciente de que esta entrada se deja atrás muchos aspectos fundamentales de la vida cotidiana, pero he tratado de que sea amena y breve esta aproximación. En Pompeya se han podido estudiar profundamente por ejemplo aspectos religiosos. Desde los cultos públicos en los templos, a los altares callejeros, pero también la religiosidad íntima de cada ciudadano en su vivienda. Cultos que en ocasiones nos indican influencias de otras religiones orientalizantes que arraigaron en todo el imperio como la mitráica.
También nos deja pistas de otras costumbres como los juegos de mesa para adultos o los juegos y bromas en incluso letrillas infantiles, que son la inmediatez del día a día en una ciudad.
Deseo que las dos entradas sobre la mágica Pompeya, nos haya servido para abrir una puerta a lecturas interesantes y entretenidas sobre la cultura romana.

GALERÍA DE FOTOS

  
Casa del Fauno. Foto: Jesús Agredano Alonso


Apodyterium o Vestuario de Termas Stabinas. Foto: Jesús Agredano
Pila de las Termas del Foro. Foto: Jesús Agredano Alonso
Triclinium.
 Casa de Júpiter Fulminador (Ostia). Foto: "La casa romana" Pedro A. Fernández
NOTA: Ninguno de los recursos fotográficos me pertenece. Cuando ha sido posible citar la fuente así se ha hecho y de nuevo agradezco a mis compañeros Jesús Agredano Alonso y Valle Villalba López la cesión de algunas fotografías para esta entrada. El resto, han sido sacadas de Internet.

domingo, 31 de agosto de 2014

"Una nube, negra y terrible..." I


Pompeya, que pertenece a un conjunto arqueológico junto con Herculano y Torre Annunziata, es sin duda uno de los más atractivos yacimientos arqueológicos a nivel mundial. El motivo es su estado de conservación que paradógicamente se debe al causante de su destrucción... la erupción del volcán Vesubio.
Casi todos los libros y documentales sobre Pompeya y Herculano, cominezan relatando aquel fatídico día del 24 de agosto del año 79 d.C, fecha oficialmente aceptada por la mayoría, en el que el Vesubio despertó de su letargo centenario y acabó con la vida de las ciudades y villas de su entorno.
Pero nosotros empezaremos un viaje a la inversa, nos asomaremos a la Pompeya de hoy y andaremos de puntillas hacia su pasado, a aquel 24 de agosto cuando el Vesubio cumplió su amenaza.
He creido práctico dividir en dos entradas este tema y en esta primera comenzaremos ese viaje al pasado para llegar donde la memoria de la antigua Pompeya se quedó dormida.

EL GRAN PROYECTO DE POMPEYA

Desde que en el año 2010 saltara la alarma de derrumbes casi diarios en el yacimiento debidos a los temporales, al mal estado de conservación y a la afluencia masiva de visitantes (2,5 millones anuales) la UNESCO, decidió tomar cartas en el asunto. Cierto es que los derrumbes ya se venían produciendo, pero la noticia se hizo popular al caer parte de la famosa Escuela de Gladiadores y la Casa del Moralista.
Derrumbe en Pompeya. (Foto EFE)

La ciudad y la zona arqueológica (unas 122 hectáreas) son Patrimonio de la Humanidad desde 1997, por eso recibe financiación europea como cualquier bien material o inmaterial con este título. De ahí la obligación de tutelar y vigilar las intervenciones, proyectos y estado de conservación, haciendo las inspecciones, recomendaciones y sanciones oportunas en cada caso. Así, tras una inspección sobre el terreno en el invierno de 2010, la Unesco advirtió a las autoridades italianas que, de no corregir la dramática situación, se le podría retirar la mención de Patrimonio de la Humanidad y con ella las ayudas económicas que como tal recibe.
Pompeya y la zona se enfrentan, prácticamente 2000 años después de que el Vesubio terminara con su vida, a una amenaza casi más destructiva, la pérdida irreparable por falta de medidas óptimas de custodia.
Como resultado, un año después se estableció un acuerdo de colaboración entre la Unesco y el Gobierno italiano para establecer un plan de acción urgente y en 2012 se concluye un documento con el análisis de la situación y el plan de trabajo a llevar a cabo antes de diciembre de 2015, el GRAN PROYECTO DE POMPEYA. Éste cuenta con fondos nacionales y de la Unión Europea (105 millones de Euros) para reducir riesgos, consolidar y restaurar edificios, elementos decorativos y mejorar el sistema de vigilancia que evite los robos que se producen, incluso de murales completos.
Desde la puesta en marcha del proyecto, se ha intervenido entre otros espacios la Casa de las Paredes Rojas, la Casa del Efebo o la Palestra del Herculano, pero la labor pendiente es mucha y costosa debido a la superficie y espacios que la componen.

POMPEYA A NUESTROS OJOS

Vista de Pompeya y el Vesubio.
De los requisitos que hay que cumplir para ser "Patrimonio de la Humanidad", la Unesco reconoció en la zona arqueológica de Pompeya tres de los diez existentes (criterios: III, IV y V). En resumen se entiende que constituye un testimonio único de una civilización desaparecida que nos aporta una imagen directa de la vida y la cultura de entonces, en este caso del Imperio Romano.
Uno de los retos a los que se enfrenta la arqueología es precisamente la interpretación y la percepción que el visitante, sin formación específica, logre. El conocimiento no tiene sentido si no es universal y para todos.
La mayoría de las veces, incluso en yacimientos importantes, los niveles que nos llegan son de cimentación (arranque de edificios), por lo que supone un gran esfuerzo al visitante "imaginar" el aspecto orginal. Gracias al desarrollo de la informática, se facilita esta "comunicación con el pasado" mediante reproducciones 3D o realidad virtual... pero aún así, esas técnicas no son tan comunes y desde luego nada tienen que ver con la "palpación" de lo real, con pasear, ubicarse o percibir lo que otro ser humano sintió en un mismo espacio cientos o miles de años atrás.
"Pasos de peatones" en calle de Pompeya. Foto: Jesús Agredano

Por eso Pompeya es tan deslumbrante, porque eso no es un reto sino una realidad y prácticamente cualquier ser humano siente la curiosidad de contactar con el pasado y dejarse asombrar por la cercanía que entre ellos y nosotros existe.
Esta proximidad puede ser tanta que incluso nos veamos reflejados en esa sociedad... De Pompeya son popularmente famosos sus "graffitis" en las paredes, con mensajes de todo tipo escritos por niños o adultos por igual. Veremos también como ellos tenían sus ídolos de masas, sus anuncios y horarios comerciales, sus campañas electorales e incluso sistemas de ordenación del tráfico similares al nuestro que reconocemos enseguida en los "pasos de peatones" que cruzan las calles pompeyanas.

Pompeya se presentó ante nosotros como un "oasis del tiempo", aunque con  reservas, cuya popularidad y admiración generó incluso un color, el rojo pompeyano, y un estilo de decoración doméstica el "Estilo Pompeyano". La repercusión de aquella erupción, descrita por un testigo de excepción, Plinio "El Joven" en sus Cartas a Tácito, dió lugar en la actualidad a la denominación por  los vulcanólogos del término "Erupción Pliniana"  para aquellas especialmente violentas.

DESPERTANDO LA MEMORIA

Pompeya y Herculano se descubrieron, como casi todo, por casualidad con tan sólo 10 años de diferencia. Tras la erupción del volcán, las ciudades y villas fueron abandonadas, pero ya en el siglo XVI hay de nuevo comunidades asentadas en el entorno a la colina conocida popularmente como "La Cività" (La ciudad). En ocasiones la "memoria popular" mantiene latente información del pasado que creemos desconocer y posiblemente de ahí el nombre de la colina. La gente encontraba a veces objetos "antiguos" descontextualizados hasta que en 1713 obras relacionadas con un convento agustino dieron con un espacio mayor. Pero fue Carlos III quien impulsó las excavaciones que en 1738 descubrieron oficialmente Herculano y en 1748 Pompeya.

Brasero de Pompeya. Gabinete Secreto (Napolés)
Como es lógico, las primeras décadas de trabajo fueron más una búsqueda de "tesoros" sin un sistema científico de intervención y recogida de datos y algún expolio, hasta que la técnica arqueológica se fue depurando. Tanto es así que incluso el excesivo recato moralista de la época, confinó muchas piezas y murales "subidos de tono" al denominado "Gabinete Secreto".

Los numerosos elementos fálicos y escenas sexuales que hoy se miran con otra perspectiva, en aquel momento se reservaron a la vista del círculo del rey, evitando así el escándalo de los puritanos.
Sabemos hoy que la sociedad romana percibía con mayor naturalidad que en la actualidad el desnudo e incluso la sexualidad como parte de la vida, pero además muchos de esos elementos sexuales, especialmente los fálicos, se relacionan con la prosperidad, la fortuna, la fertilidad o la protección contra el mal de ojo.
En una ciudad como Pompeya, dedicada al cultivo y al comercio, las divinidades o elementos que favorecieran ricas cosechas estaban muy presentes. Tal vez no más que en otras ciudades del Imperio, pero el hecho del repentino fin de Pompeya y la "preservación" bajo material volcánico, si que pudo conservar en mayor número estas piezas, mientras en el resto de las ciudades, habitadas en siglos posteriores, fueron perdiéndolas hasta casi desaparecer o fueron mutiladas durante la Edad Media. ¿Te has preguntado alguna vez por qué muchas esculturas clásicas tienen amputado el pene? Ésta es la respuesta en algunas de las ocasiones.


NUEVAS PERSPECTIVAS: POMPEYA, CENTRO DE PEREGRINACIÓN
Plano de Pompeya. Sistema de división G. Fiorelli

Avanzando en la "recuperación" del yacimiento, hechos como el hallázgo de miles de restos humanos en posturas sorprendentes a la vez que desgarradoras, forzaron a mejorar las técnicas arqueológicas.
Desde mediados del siglo XIX la concienciación ante lo excepcional del yacimiento fue tal que se formuló una legislación para acabar con la venta "ilegal" de objetos a museos de todo el mundo o a coleccionistas privados.
El yacimiento se transformó en un centro de peregrinación para estudiantes, historiadores y científicos en general. Ser el Director de las excavaciones suponía un cargo jugoso, por el pasaron personajes como Alejandro Dumas (autor de Los Tres Mosqueteros).
Pero hubo una figura relevante en el rescate de Pompeya, Giuseppe Fiorelli. Éste estableció un sistema de división del yacimiento y una técnica basada en el vaciado que permitió sacar los moldes en yeso de los miles de restos de seres vivos (hombres o animales) que perecieron en la erupción y que se encontraban dentro de edificios, en las vías de salida de la ciudad, fuera de las murallas o agazapados en los muelles del Puerto de Herculano. Esto, al margen de la espectación curiosa y algo macabra que genera entre el común de los mortales, aporta mucha información antropológica y científica sobre la vida en la antigua Roma. La posibilidad de dar volúmen a los cuerpos, poner rostro e incluso vestimenta a los habitantes del siglo I d.C del Imperio Romano era extremadamente importante.

Bombarderos aliados y Vesubio en erupción. Marzo 1944
La protección se incrementó con los años pero las vicisitudes de Pompeya no terminaron con el Vesubio... En el año 1944, durante la II Guerra Mundial, sufrió daños por los bombardeos de los Aliados que creyeron que las tropas nazis se escondían en el interior de la ciudad milenaria. Ese mismo año el volcán volvió a despertar, pero esta vez la suerte corrió del lado de Pompeya y el viento, las condiciones climatológicas y el propio volcán, desviaron su furia en dirección opuesta... hacia San Sebastiano y Massa, cubriendo Nápoles de cenizas.
Durante el siglo XX el yacimiento generó nuevas espectativas para las ciudades del entorno. La nueva Cità di Pompei, fundada en 1873 por Bartolo Longo, se benefició por el incremento de estudiosos y curiosos que se acercan al yacimiento. Hoy, en pleno siglo XXI, Pompeya se enfrenta a nuevos desafíos y amenazas que pueden terminar definitivamente con el sueño en el que cayó la ciudad a la sombra del Vesubio aquel 24 de agosto del año 79.

GALERÍA DE IMÁGENES

 Casa de los Vetii (Pompeya)

 
Cubiculum (dormitorio). Villa Fannius Sinistor en Boscoreale

 Graffiti electoral de Via dell'Abbondanza

 
Método de moldes de yeso de G. Fiorelli

Excavaciones con moldes de yeso en Pompeya

Víctima del Vesubio al pie de una escalera

Graffiti caricaturesco "Rufus est"Villa de los Misterios

Ilustración del Vesubio. J. Scrope (s.XIX)

Último día de Pompeya. Karl Bruillov, 1828

Fresco del Lupanar, Pompeya. Gabinete Secreto (Museo Nápoles)

 Fresco del Lupanar, Pompeya (in situ). Foto: Jesús Agredano

Sátiro y cabra. Gabinete Secreto (Museo Nápoles)

Candiles fálicos. Gabinete Secreto (Museo Nápoles)


Nota: Ninguna de las fotografías me pertenece. Agradezco especialmente a Jesús Agredano Alonso la cesión de algunas de las publicadas en esta entrada.